martes, 21 de junio de 2011

DE LA FUNDACION DEL ULTIMO REINO

Tanto que hay de ti en los muros de este tu castillo reina donde reinaras por sobre los días y los años como el sueño de tenerte para siempre dirigiendo con tus furias y tristezas los rumbos de mis propios días y yo asustado a favor del viento de tormentas que tu generas con la poderosa corriente de tu vida. Esperando. Y es tu tierra sobre la cual he hecho construir estos muros tuyos para esconderte de las lluvias y la noche, para que sobre esta tierra mires en un atardecer ya próximo las rosas que sueñas y terminen también de crecer tus hijos y un día vengan a tu lado los hijos de mis hijos a conocer la reina de tormentas que le cambiaba a su antojo los rumbos al abuelo, naufragándolo sin piedad ni aviso para que desesperado se aferrara a ti y tu lo rescataras reina y salvadora para siempre. Y será entonces tu reino, lugar definido y tuyo por los años que tú quieras para siempre, podrás allí sembrar una semilla y esperar su brote, su flor y su otoño porque estarás ahí para verlo porque es tu reino. Nada sucederá en el sin que tu lo ordenes, nada si no es tu deseo, nada si tu aun no lo sueñas. Aun así esto es solo parte de los sueños prometidos, aun así esto no anula mi deuda grande hacia ti, pero aquí estoy a la espera de cumplir tus esperanzas, a tu lado, como tu quieras, cuando tu quieres, porque por eso eres reina de tormentas y yo naufrago y este tu reino donde yo habito solo por gracia de ti.

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