sábado, 31 de julio de 2010

DE LOS CURSOS DEL AGUA Y SUS ORIGENES


Yo venia por un río caudaloso, por el filo de la rompiente, venia tumultuoso a ti sabiendo el sitio exacto donde encontrarte, había muerto yo en las nacientes, río arriba, sin alcanzar a conocerte ni a verte ni a tocarte ni a tus manos que había buscado desesperado por la selva ardiente de los deseos y el dolor. Venia envuelto en el sudario de los sueños perdidos, atrapado en un verde pútrido de algas de agua dulce con la patina gris de los que han recorrido muchos inviernos, traía cansancio acumulado por siglos de esperarte de pensarte de creer que ya habías llegado a las regiones de sombras donde rompen las vertientes de mi tristeza. Iba en definitiva yo hacia ti. Y yo venia asustado de los años negros corroído por el hollín de tu ausencia, te había dibujado a imagen y semejanza de los recuerdos de ti que aun no poseía, ya, aunque no lo creas, conocía tus manos y su tacto de ternura y tus ojos y tu boca y la piel que también me duele cuando ahora despeñado en el salto de agua de este otoño te escribo para no perderte en la espuma turbulenta del río caudaloso este que me trajo hasta ti.


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1 comentario:

  1. mire usted que maravilla de escrito....perdido en el espacio entre tantas paginas y paginas sin sentido.Cada vocal, cada consonante, es una gota de rocio literario.Gracias

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